La miel, un motor de las economías regionales que enfrenta nuevos desafíos para exportar

Después de China, la Argentina es el segundo mayor exportador de miel del mundo y destina más del 90% de su producción al mercado externo. La producción se desarrolla en distintas regiones del país y genera empleo en toda la cadena, desde los apicultores hasta los exportadores.

Pese a ese posicionamiento, las empresas del sector deben afrontar una serie de desafíos para mantener su competitividad. Entre ellos figuran los elevados costos logísticos, el cumplimiento de requisitos sanitarios y aduaneros, las crecientes exigencias en materia de trazabilidad, el envío de muestras para cerrar operaciones comerciales y el impacto de la volatilidad de los mercados internacionales y del cambio climático.

A esas dificultades se suman el acceso limitado al financiamiento y la necesidad de incorporar tecnología y mejorar la planificación logística. «La calidad del producto es fundamental, pero para una PyME exportadora también lo es contar con una estrategia operativa adecuada. Una correcta gestión documental, el cumplimiento de los requisitos aduaneros y una planificación eficiente en sus envíos pueden marcar la diferencia entre concretar una venta internacional o perderla», sostuvo Santino Rebuffo, Country Manager de Mail Boxes Etc. Argentina.

Desde el sector también remarcan que uno de los principales desafíos pasa por incrementar las exportaciones de miel fraccionada con marca argentina. Actualmente, parte de la producción se comercializa a granel y luego se mezcla con mieles de otros países, lo que reduce el reconocimiento del origen argentino y limita la posibilidad de generar un mayor valor agregado para los productores.

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