Alerta ante posibles barreras ‘Covid-free’ en el comercio internacional

El Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) junto al Grupo de Países Productores del Sur (GPS) organizaron el seminario internacional “Alimentos seguros en el comercio mundial frente a un escenario de profundización de barreras no arancelarias”.

El evento fue apoyado por CIARA (Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina) y CEC (Centro de Exportadores de Cereales), en conjunto con Corteva Agriscience y el IPCVA (Instituto para la Promoción de Carne Vacuna Argentina) y la Agencia Argentina de Inversiones y Comercio Internacional.

El seminario contó con las ponencias, entre otros, de Manuel Otero, director General del IICA, el presidente de la Agencia Argentina de Inversiones y Comercio Internacional, Juan Usandivaras, y el secretario de Agricultura, Julián Echazarreta, además de representantes del sector público y privado de los principales países de América latina y el Caribe.

En la reunión quedó explicitada la preocupación que existe en los países latinoamericanos productores de alimentos respecto al acceso de sus productos a los principales mercados globales y sobre todo en las demandas que China pueda imponer en el futuro próximo.

En el seminario se expresaron los principales actores que actúan en los segmentos de exportación e importación de productos alimenticios. También se identificaron intereses comunes en la región, que abarcan desde el sector exportador a los representantes de los distintos organismos públicos, encontrando un consenso para actuar de forma coordinada en la región.

“Una preocupación que tenemos es la aparición de nuevos requisitos que está tratando de imponer China, por ahora de manera privada”, mencionó Gustavo Idígoras, presidente de CIARA – CEC. “Los pedidos de embarques ‘covid free’ son absolutamente injustificados desde el punto de vista sanitario”, apuntó.

“Esto nos parece un principio precautorio, un ejercicio excesivo e ilimitado, que puede generar inconvenientes y costos extra (como en el caso de las carnes, de testeo por embarque), que nos parece que son inaplicables, y no están justificados por la ciencia. Esto generará nuevas barreras al comercio que deberíamos, en forma conjunta, tratar de trabajarlas desde un punto de vista regional”, sugirió Idígoras.

“Nos encontramos con este requisito diez días atrás y la causa fue el rebrote en Beijing. Por ahora, los compradores son los que piden garantías, no el Gobierno de China. Los importadores nos indican que se los han transmitido desde el Gobierno chino pero no está escrita todavía ninguna regla”, agregó Idígoras.

También informó estar manteniendo reuniones con las cámaras de exportadores de Estados Unidos y Brasil para acordar la forma de proceder en estos casos. “Expusimos por escrito que no es un requisito con justificación sanitaria. Se trata de un caso ejemplar a los efectos de otros posibles requisitos en los próximos meses, que claramente son de cumplimiento imposible”, indicó.

Sabine Papendieck, del grupo GPS, destacó que “para América latina y el Caribe resulta primordial mantener un comercio de alimentos vivo y fluido, ya que no existe otra alternativa desde el punto de vista productivo, comercial y fiscal que desarrollar una política agroexportadora agresiva”.

Caio Rocha, representante del IICA en Argentina, marcó la importancia de avanzar en una agenda común, discutiendo los procesos de producción de alimentos de manera conjunta.

“Se debe debatir el impacto desde el punto de vista sanitario, desde el campo hasta el embarque en el puerto”, mencionó. Por otro lado, enfatizó que para avanzar en una agenda sanitaria es necesario el debate entre los sectores públicos y privados. “Es momento de juntar a quienes producen con quienes elaboran las regulaciones, teniendo en cuenta la demanda de los consumidores, para producir de manera más eficiente a nivel regional”, explicó.

A su turno, Manuel Otero, director General del IICA, destacó el rol de la agricultura post pandemia: “Luego de que pase todo esto, va a emerger una agricultura en la que el peso relativo de las dimensiones sociales, pero especialmente lo ambiental, será cada vez más importante”, afirmó.

“Nosotros como continente, y sobre todo el Cono Sur, si queremos seguir manteniéndonos como principales abastecedores de alimentos al mundo, tendremos que asumir un rol activo en los foros internacionales para defender la validez de nuestro modelo productivo y tratar de impedir que esas exigencias se transformen en una nueva generación de barreras no arancelarias”, pidió Otero.

Juan Usandivaras, presidente de la Agencia Argentina de Inversiones y Comercio Internacional, destacó la importancia de las exportaciones agroalimentarias para el país, las cuales representan el 43% sobre el total exportado. “Lo que viene ocurriendo en materia de exigencias sanitarias en el comercio, algo que seguramente se va a agudizar, es decisivo para nuestro futuro exportador”, expresó.

También recordó que «la pandemia precipitó el uso de tecnologías digitales y del comercio electrónico. Y muchas adaptaciones se terminaron haciendo de urgencia, tanto de procesos documentales como operativos. Además, la pandemia agudizó la preocupación de la sociedad por la salud y la calidad e inocuidad de los alimentos. Hoy la presión de los Gobiernos y los consumidores nos obliga a acelerar los procesos de certificación de inocuidad y calidad agroalimentaria. Y a favorecer nuestra respuesta a los requerimientos de los mercados internacionales”.

Implicancias productivas y logísticas fronteras hacia afuera de países de la región

Los representantes de Uruguay, Argentina y Brasil explicaron cuál fue el proceso de conformación de los protocolos de producción y traslado de alimentos dentro de sus países.

Además, coincidieron la necesidad de cambios de hábitos en el transporte, en el distanciamiento social, en la digitalización de documentos, certificados y registros, y en el incremento de la higiene y limpieza de los ambientes de trabajo.

Eduardo Díaz, presidente de la Cámara Mercantil de Productos del País y CEO de Cargill Uruguay, señaló que “desde el principio siempre hubo una decisión política de acompañar la producción y proteger a la gente, y todos los niveles actuaron responsablemente. La cadena no tuvo casos positivos y podemos señalar que ofrecemos al mundo granos inocuos y alimentos seguros”.

Francisco Turra, presidente de la Associação Brasileira de Proteína Animal (ABPA) y ex-ministro de Agricultura, determinó que “después de la pandemia, el comercio internacional será diferente porque los países se dieron cuenta que la seguridad alimentaria de la población necesita ser examinada con más atención, y habrá una mayor preocupación por la autosuficiencia de algunos países”.

“Tenemos que tener confianza de que este tiempo complicado va a pasar, y que nosotros, América del Sur, seremos más importantes que antes como proveedores de alimentos seguros al mundo”, indicó, y sobre los requisitos de ‘Covid free’ por parte de China, señaló: “Es más una forma de dar una respuesta a la población por el rebrote que están teniendo. Es más política interna pero no hay fundamentos científicos”.

Nuevas medidas no arancelarias en el contexto de la pandemia

Denise Penello Rial, economista del UNCTAD, la agencia especializada en comercio y desarrollo de la ONU, disertó sobre las políticas públicas que afectan al comercio. “Las restricciones que fueron notificadas a la OMS (Organización Mundial de la Salud), fueron cuotas, nuevas licencias requeridas para exportar. Y todas estas se presentan como temporarias, porque si no no serían aceptadas legalmente. El hecho de que se trate sobre el sector de alimentos hace que haya un poco más de tolerancia”, mencionó.

“Luego hay otras medidas que son de facilitación de comercio, como eliminación de aranceles de importación o eliminación de IVA. También en algunos países se tomaron medidas para hacer que los alimentos estén disponibles y se han flexibilizado los reglamentos técnicos. Estas también son medidas no arancelarias”, indicó, poniendo como ejemplo «que en la Unión Europea se garantiza el stock de alimentos y esto podría repercutir en los precios globales. También, más allá del soporte económico, subsidios, se habla de priorizar los mercados locales. No siempre las medidas son negativas, pero hay que tener cuidado”, puntualizó.

La demanda de inocuidad por parte de los consumidores y nuevas condiciones sanitarias en el acceso a mercado

En este panel, la mirada la brindó un comprador de alimentos producidos en Latinoamérica. Es el caso de Jorge de Saja, director de las cámaras españolas representantes de la industria de alimentos compuestos para animales (CESFAC) y de los mostradores y refinadores de oleaginosas (AFOEX).

De Saja analizó las claves del actual momento y trajo tranquilidad a la región a la hora de recibir productos locales.

A diferencia de nuevas restricciones, como las que pueda imponer China, Europa no percibe esta pandemia como un problema de seguridad alimentaria, como ha pasado años anteriores con otros virus de origen animal.

“Sí estamos viendo una profunda crisis económica, pero la provisión de alimentos esperamos que sea amplia. Se ha demostrado que los alimentos no son un vector de contagio y en general no se está cuestionando su origen. Es más, se ve con agradecimiento dicha provisión debido a que podemos contar con inconvenientes como pasó en frigoríficos alemanes que han tenido que cerrar por presencia de brotes de Covid-19”, destacó.

Estrategias en materia sanitaria y de inocuidad ante el nuevo desafío de exportar “alimentos seguros”

Diversos funcionarios de los países latinoamericanos contaron cómo han encarado la pandemia, con sus virtudes y debilidades. Para el caso de Argentina, el secretario de Agricultura, Ganadería y Pesca, Julián Echazarreta, destacó que al momento del inicio de la cuarentena el territorio nacional se encontraba en plena campaña de cosecha de granos gruesos (soja y maíz).

“Eran entre 80 y 90 millones de toneladas que teníamos que levantar de forma segura para poder asistir al país y todos nuestros destinos. Y encima encontramos desafíos como una bajante histórica en el río Paraná”, detalló.

“Pero armando los protocolos necesarios y con estrecha colaboración de las distintas cadenas alimenticias pudimos llevar adelante todo el proceso de cosecha, transporte y comercialización de los granos. Y en cuanto a las carnes, hemos tenido dificultades en solo dos frigoríficos, con casos de Covid-19 que los hemos superado prontamente”, dijo Echazarreta.

Desde Bolivia, Pablo Balcazar, director Ejecutivo del Servicio Nacional de Sanidad Agropecuaria e Inocuidad Alimentaria (Senasag); mencionó el desafío que la pandemia trajo a todos los productores y comercializadores de alimentos en su país. “Estos más de 100 días que llevamos con el Covid son un desafío para cambiar la forma de producir los alimentos. Si bien sabemos que no se transmite a través de ellos, el mundo demandará inocuidad en la elaboración y manejo”, pensó.

Marcio Rezende Evaristo Carlos, Secretário Adjunto de Defesa Agropecuária en Brasil, dijo que con mucho trabajo y estrictos protocolos toda la industria alimenticia brasileña trabaja. Y apuntó a las normas Covid-free que se imponen desde China: “No podemos permitir comprar estos discursos, no existe evidencia científica de que el virus se transmita por los alimentos. Nosotros trabajamos y lo seguiremos haciendo, en la salubridad de nuestros trabajadores, pero hay que tener muy en claro separar una cosa de la otra”, argumentó.

Gonzalo Rios, del Servicio Agrícola y Ganadero en Chile, señaló que tuvieron muy buena reciprocidad en todos estos meses de pandemia, tanto con los países desde los que importan y con ellos a los que exportan sus alimentos. “Armamos todas las habilitaciones vía digitales y también nos han auditado de forma remota, para el caso de los salmones”, contó.

Pedro Molina, del Senasa del Perú, señaló que no solo que mantuvieron sus productos exportados así como los destinos, sino que han vendido un 8% más que el año pasado. “Desde uvas, arándanos, paltas, café verde, mango, espárragos, quinoa y demás alimentos de nuestra canasta exportadora, pudimos elaborar y vender sin problemas”, explicó.

Además, señaló que lo que más tuvieron que ajustar en su país fueron las condiciones de inocuidad en determinados mercados concentradores de abasto de productos para el comercio interno. “Allí teníamos mucha informalidad, el Ministerio tuvo que armar mercados itinerantes para ordenar el comercio, y mercado que no presentó garantías, quedó clausurado”, determinó.

A su turno, Carmen Berni, de Paraguay; señaló que han trabajado muy bien con todos los países limítrofes en lo que hace a la exportación de alimentos desde allí. “Estos desafíos ponen una mirada a futuro con muchas oportunidades para la región, y viene a plantear muchos desafíos para los nuevos escenarios que puedan ir surgiendo”, pensó.

Por último, el director General de Servicios Agrícolas de Uruguay, Leonardo Olivera; destacó que en su país el Covid no afectó tanto la dinámica local debido a los escasos casos presentados. “Ninguno de los casos que tuvimos fue en producción de granos ni de carne, de todas formas los protocolos se mantuvieron armados y funcionando”, explicó.

Para el cierre del seminario, Federico Villareal, director de Cooperación Técnica del IICA, apuntó la necesidad de que el comercio internacional post pandemia sea estratégico para la región. “Habrá que fortalecer todos los servicios sanitarios y fitosanitarios con las normas correspondientes, junto a alianzas público-privadas para poder aprovechar las grandes oportunidades que van a surgir”, se ilusionó.

Y Martín Piñeiro, del grupo GPS, evaluó que las tendencias que reinaban pre-Covid se acrecentarán luego de la pandemia.

“El cambio climático, los patrones de consumo, la inocuidad de los alimentos y la informática se acelerarán”, vaticinó.

Felicitó a los servicios sanitarios de los países latinoamericanos por haber implementado los protocolos correspondientes de la mejor forma, pero advirtió que ve un futuro complejo.

“Las negociaciones bilaterales serán muy importantes debido a que los países importadores van a aprovechar para definir estándares propios. Y para esto debemos trabajar todo el Mercosur unido”, definió Piñeiro.

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