Fuerte caída del consumo de productos lácteos

Las leche fluidas (refrigeradas y no refrigeradas) presentan en su conjnto una caída interanual para los 4 primeros meses del año del 13,6%, donde la caída se dio en el orden del 24,8% en las leches no refrigeras (las habitualmente conocidas como UAT y en su presentación en envases de cartón) y experimentando una leve suba del 1,2% en las leche refrigeradas (las habitualmente conocidas como leches en sachet).

La información proviene del Panel de industrias lácteas establecido a partir del Relevamiento Coyuntural de la Resolución 230/16 e información histórica de la Resolución 7/14, ambas de la SAGyP.

Del análisis del cuadro se puede visualizar claramente que la principal caída en las ventas y por ende en el consumo doméstico se da en los productos de mayor valor agregado y por añadidura de mayor valor unitario como son los yogures, flanes y postres, las leches chocolatadas y saborizadas y los quesos procesados.

Los que mantienen mayor nivel de ventas son los quesos en general (pasta blanda y muy blanda en particular), donde cabe recordar que Argentina tiene un alto consumo per cápita de quesos (11 a 12 kgs./hab./año = 110 a 120 litros de leche equivalente) y aunque el consumo per cápita global de equivalente leche es de los más altos de América Latina, en leche fluida es bajo en términos comparativos mundiales (entre 42 y 44 litros per cápita).

Otras modificaciones importantes en las ventas domésticas son, la reducción en el consumo de primeras marcas y su sustitución por segundas, terceras y marcas blancas, como así también el canal donde se efectúan las compras por parte de los consumidores. Cabe mencionar aquí, que en procesos de alta inflación y deterioro del salario real, la comercialización de productos lácteos fuera del circuito formal, crece, y se escapan del radar donde las estadísticas tanto oficiales como privadas las pueden captar, por lo que las caídas reales de consumo que mostramos en estos cuadros pueden ser menores teniendo en cuenta la comercialización en estos canales.

Si anualizamos las ventas de estos primeros meses, estamos hablando de un consumo anual per cápita de unos 172 litros equivalentes para 2019 respecto de los 190 litros estimados para 2018. Aún quedan 8 meses donde la producción en términos generales es bastante superior al primer cuatrimestre y donde las exportaciones posiblemente se mantengan en la proporción actual.

Una particularidad que también se ha dado en los últimos tiempos y que incide en el consumo de lácteos es la mayor presencia de productos sustitutos como son las bebidas con alguna base láctea, los “rallados” que sustituyen a los “quesos rallados”, algunos untables, como así también todo el set de bebidas provenientes de otras “mal denominadas leches”.

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