Por segundo año consecutivo, proyectan menor siembra de soja y maíz

Por segundo año consecutivo, el campo sembrará menos, y también los rendimientos esperados caerán por lo que la producción se ubicará en las 121 millones de toneladas, 6,1% menos que la campaña previa, lo que generá un valor bruto del producto agrícola 4,5% por debajo del año anterior, en u$s 74.250 millones.

Eso hará que el sector agrícola disminuya su aporte al PBI total en 0,2% contra el año previo, hasta poco más de u$s 31.700 millones. Así el campo no se recuperará de la caída de 5,7% estimada para este año y entrará en una situación de estancamiento y lejos de soñar en alcanzar en el mediano plazo una producción de 180 millones de toneladas.

Solo un componente tendrá un alza interanual: los ingresos al Fisco vía derechos de exportación, que sumarán unos u$s 10.500 millones, 3,2% más que el ciclo previo y por efecto de haberse implmentando entre diciembre y marzo últimos cuando gran parte de la cosecha ya se había vendido por adelantado.

Los datos surgen del trabajo realizado por el Departamento de Estimaciones Agrícolas de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, presentado este miércoles como parte del lanzamiento de la cosecha gruesa 2020/21.

Agustín Tejeda Rodríguez, economista jefe de Bolsa de Cereales porteña, consideró que ese aporte del agro a la economía nacional sigue siendo más que importante, pero remarcó la necesidad de señales de incentivo a fin de evitar el estancamiento en el que parece haber ingresado la producción de los principales cultivos argentinos, tras cuatro años de subas inineterrumpidas, consignó el diario El Cronista.

«El agro puede ser el motor y pilar de un desarrollo más inclusivo y federal, pero hacen falta incentivos, no desincentivos como los vistos hasta ahora», planteó Tejeda Rodríguez.

Esteban Copatti, jefe de Estimaciones Agrícolas de la Bolsa de Cereales, destacó que hay 80% de probabilidades de que la sequía se extienda durante el verano por lo que limitará no solo el área sembrada sino también los rendimientos previstos, algo que ya se está viendo con los cereales de invierno, como el trigo.

Eso derivará en una caída productiva estimada en 6,1% interanual, hasta 120,8 millones de toneladas en total por las campañas de soja, maíz, trigo, sorgo, girasol y cebada.

 

Para la soja, que comenzará a sembrarse en un mes, las previsiones apuntan a un caída de 0,6% en el área destinada y una baja de 5,1% en la producción total, que terminaría en 46,5 millones de toneladas, desde los 49,6 millones de este año y muy lejos de los promedios de los últimos años.

Para maíz, en tanto, la Bolsa de Cereales porteña augura una baja en el área sembrada con el cereal de 3,1% y una producción 8,7% por debajo del ciclo previo, hasta las 47 millones de toneladas.

Para el trigo, afectado fuertemente por la sequía, la entidad porteña ahora espera una producción de 17,5 millones de toneladas, 6,9% menor al año pasado y muy lejos de las 21 millones de toneladas pronosticadas en la previa al arranque de la siembra.

El sorgo será el único de los seis principales cultivos que ganará área de siembra, con una expansión proyectada en 13,3% interanual y una producción que salta 20% hasta las 3 millones de toneladas, gracias al impulso de la demanda china por el cultivo.

 

 

 

 

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