Trigo: cómo aumentar la productividad y la estabilidad del cultivo

Cultivado en gran parte del país, este tradicional cereal de invierno responde positivamente a la aplicación de tecnología, tanto de insumos como de manejo. La correcta combinación de conocimientos genera paquetes tecnológicos que mejoran los resultados. Por esto, el INTA organiza el ciclo de charlas “El trigo en foco”, un espacio dedicado a profundizar en las variables que explican su rendimiento, de manera sustentable.

 

Con un panorama positivo en la proyección de siembra del nuevo ciclo, el trigo se posiciona de manera favorable en la mayoría de las regiones agrícolas del país. Es bien sabido, por productores y profesionales, que para obtener los mejores resultados es imprescindible prestar especial atención a las prácticas de manejo, como la fertilización y el manejo integrado de malezas, de plagas y de enfermedades que afectan al cereal en las diferentes regiones.

Por la gran demanda de información, el INTA organiza un ciclo de charlas dedicadas a profundizar y actualizar las diferentes prácticas de manejo para reducir las brechas de rendimiento, de manera sustentable. “El trigo en foco” es un ciclo de charlas virtuales y gratuitas dedicado a productores, profesionales y a toda persona relacionada con el cultivo. Para una mejor organización se requiere inscripción previa.

¿Cuáles son las tecnologías disponibles para reducir brechas de rendimiento? ¿Qué tan lejos está el productor de lograrlo? Y, ¿cómo se puede aumentar la productividad y la estabilidad del cultivo, de manera sustentable? Son algunas de las preguntas que buscarán responder 16 destacados especialistas del INTA dedicados a estudiar la fertilización, las malezas, las plagas y las enfermedades que afectan al cultivo.

“Con este ciclo de charlas buscamos poner el foco en un cultivo que representa una de las principales producciones agrícolas argentinas, con una superficie de siembra –estimada para esta campaña– de unos 6,5 millones de hectáreas y con estimaciones agrícolas que destacan una producción aproximada o superior a los 20 millones de toneladas”, expresó Carlos Parera, director Nacional del INTA.

“Es importante pensar en el trigo por su relevancia como alimento, generador de trabajo y para la economía del país, pero también por su aporte agronómico al equilibrio de carbono en los suelos y a la sustentabilidad de los sistemas agrícolas”, destacó Parera.

De acuerdo con Fernando Giménez, especialista en cultivos y coordinador del Programa Cereales y Oleaginosas del INTA, “este año, la campaña de trigo arranca con muy buena expectativa”. Y agregó: “En las distintas regiones trigueras, aumentó significativamente el número de consultas técnicas a nuestros investigadores y extensionistas, por lo que nos llevó a lanzar este ciclo de charlas “El trigo en foco” con las últimas novedades técnicas”.

 Trigo: cómo aumentar la productividad y la estabilidad

El cereal de invierno más importante de la Argentina y es cultivado en gran parte del territorio nacional. Para obtener mejores resultados es necesario tener en cuenta algunos factores, como la elección de cultivares de acuerdo al ambiente de producción, usar semilla de calidad con tratamiento adecuado para evitar la difusión de enfermedades, diagnosticar y corregir el déficit de nutrientes en el suelo y hacer un adecuado manejo y control de malezas, enfermedades y plagas.

 

De acuerdo con Gustavo Ferraris, especialista en nutrición de cultivos y fertilidad de suelos del INTA Pergamino –Buenos Aires– y moderador de la primera charla del ciclo, “el trigo es uno de los cultivos más estudiados en la Argentina y el mundo, y de los más exigentes en cuanto a requerimientos de nutrientes con una alta dependencia del uso de fertilizantes”.

La Región Pampeana, a diferencia de otras zonas productoras de trigo del mundo, se caracteriza por sus sistemas de doble cultivo. “Esto determina una demanda de nutrientes muy elevada, en un corto periodo de tiempo”, indicó Ferraris. Por esto, destacó la importancia de realizar una fertilización planificada, ajustando cantidad y distribución con posibilidades de intervención a lo largo de toda la estación de crecimiento.

Además, consideró “clave” emplear la máxima cantidad de herramientas de diagnóstico posibles, a fin de combinar los tradicionales análisis de suelo con sensoramiento remoto, uso de imágenes satelitales y un manejo sitio específico vinculado a la agricultura de precisión. “Esto permitirá armonizar en su justa medida rendimiento y calidad”, aseguró Ferraris.

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